SOBRE MI

Comencé a trabajar como reportera hace 18 años y me asignaron la cobertura de algunos temas que me provocaban mucho estrés. Contaba apenas con 26 años y en ese entonces todos los reporteros de la redacción solíamos ir a comer frecuentemente con un conocido periodista del cual me reservaré por ahora el nombre, y que resultó ser un entusiasta amante del vino.

Como buen apóstol, me puso delante mi primera copa de vino durante una de estas comidas. Me dijo en tono divertido que con un par de ellas podría aguantar la presión del oficio periodístico.

A pesar de que el contexto era informal, me quedé observando la anatomía de la copa, y me sentí de pronto sumergida en solemne ceremonia de investidura cuando por primera vez , tomé un sorbo de vino. Este fue sin duda el momento iniciático que me convirtió para siempre en una entusiasta más de esta bebida insondable que no sólo me acompañó en las noches eternas de escritura y desvelo, sino también me hizo pronunciar en voz baja mis votos de fidelidad.

No podría poner en palabras lo que entonces sentía, pero hoy puedo esbozar que la explosión de sabores que claramente intuía y la enorme complejidad no sólo en torno a su manufactura sino a toda la historia que me estaba bebiendo en esa copa de Marqués del Riscal, fue lo que me revolucionó.

Los años pasaron y aunque fui finalista del Premio Nacional de Periodismo 2002 por un reportaje que hice en conjunto con al menos otros 7 compañeros más, fundé mi propia revista (Nuestra Salud) que por cierto no vio la luz más que 6 números, me decidí a abandonar el periodismo para estudiar marketing digital en la Universidad Austral y crear mi propia agencia de marketing digital: www.marketingexplosivo.mx

Durante esta metamorfosis vocacional, lo único inmutable fue la silenciosa pero significativa presencia de los taninos y en este diálogo continuo con notas de malbec, shiraz y algunas mezclas, tuve mis primeros encuentros afortunados con el vino mexicano y poco a poco, fui testigo del boom que se ha desatado en el sector gracias a la enorme calidad de nuestros vinos.

Es por esto que me decidí a retomar las letras. No sólo quiero escribir sobre el vino en general sino también aspiro a ser impulsora (desde mi humilde tribuna) del sector vinícola mexicano

Otra motivación es que conforme más estudio, asisto a cursos y a diplomados (actualmente me encuentro tomando el Diplomado en Vinos de la Asociación de Sommeliers Mexicanos http://www.sommeliersmexicanos.org/ ) me doy cuenta de que es importante desmontar varios mitos en torno al vino: El primero, que es una bebida reservada sólo a las altas esferas sociales, dos, que el mejor vino es el que más te gusta (me parece que una vez que te adentras en el mundo del vino y toda la compleja arquitectura para lograr una mezcla profunda y de calidad, uno se da cuenta que esa puede sonar a blasfemia) y tres, que no por ser el último es el menos importante, que el vino mexicano no posee calidad.

Así que…en sus catas, listos ¡Salud!