SOBRE MI

No es fácil actualizar esta sección cada tanto, porque no siempre tengo cosas buenas que reportar ni crecimiento que presumir, en 2020 al menos le conté a todo el mundo que al fin  podía presumir mi diploma de la Asociación de Sommeliers Mexicanos y que era de las pocas afortunadas que no perdieron su trabajo ni a familiares por la primera oleada de COVID-19.  Que tuve contratos, nuevos acuerdos y mayor alcance con mi blog.

El 2021 me sorprendió con un sacudidón, me arrancó de mi burbuja rosa y me rodeó de enfermedad, limitaciones económicas y muchas angustia por los objetivos no cumplidos de este blog y de mí como comunicadora del vino. Estancada y unos pasos más atrás me encontró este condenado año que tanta esperanza le daba a la gente, como si en 24 horas, del 31 de diciembre de 2020 al primero de enero de 2021 diéramos un salto cuántico para despertar en un mundo sin COVID-19 y sin millones de personas desempleadas y sin tantas pérdidas.

Resignación fue lo primero que me visitó, para luego darle paso a resiliencia. Decidí  no dejarme vencer por el peso del agobio y seguí escribiendo, entre trabajo y planeación de comidas en casa , y peleas en familia, hastiados de tanto encierro y pocas posibilidades de salir, pues porque uno de los integrantes no se podía mover y el otro debía estudiar y los ahorros en el banco, se iban diluyendo.

Reza el dicho que lo que no te mata te hace más fuerte, y en esta vorágine de emociones y días malos, muy malos y regulares me llegó la noticia de que el Consejo Mexicanos Vitivinícola realizaría una serie de festejos por el Día Internacional de la Mujer, y que como parte de ello, se llevaría a cabo una Fuck Up Night, una velada dónde mujeres del mundo del vino en México, compartirían su historia sobre qué fracasos y retos  las llevaron al lugar que ocupamos hoy en día en el sector. Huelga decir, querido trotacavas que fui invitada, y me sentí no solamente honrada sino satisfecha porque gracias a la decisión de no abandonar todo lo construido, comenzaban a darme tribunas para compartir mi narrativa para ayudar, con un poco de suerte a otra persona allá afuera a construir la suya.

Creo que la experiencia en la Fuck Up Night irá muy bien, porque en cierta forma fui la definición misma de la palabra “fracaso”, pero voy a entrar (al zoom) a decirles que estoy determinada a incluir nuevos y mejores términos en mi vocabulario: Transformación, mejora, aprendizaje, satisfacción y paz.

También dejo aquí una promesa: Asistir al Concurso Mundial de Bruselas 2022. Este año, ni siquiera pude postularme para cubrirlo porque debo estar en casa poniéndome de vez en cuando el uniforme de enfermera, y fluctuando entre los de directora,  bloguera, ama de casa y mamá. El año prometo  ponerme de pie, para dejar de ignorar mi propia estatura.