Seis aspectos de un vino grandioso

La palabra grandeza es intimidante en todos los sentidos,  pero cuando va unida a la palabra vino, a quienes lo veneramos se nos va un poco el aliento. No es cosa menor, hablamos de una bebida con 7 mil años de historia, más de 600 uvas y un interminable número de regiones que lo producen, y por si fuera poco, el examen para convertirte en Máster Sommelier (aquél/aquella que sabe más de vino en el mundo) está comparado en nivel de dificultad con el que tienen que aprobar los soldados norteamericanos para unise a los SEALS (la élite de la élite del ejército) por eso esta cofradía apenas cuenta con 384 enciclopedias andantes.

Obsesionada con el término, he transitado por los caminos de copas y corchos poniendo el  micrófono frente a la cara de muchas personas preguntando ¿qué es para tí la grandeza en un vino? Muchos me contestaron cosas muy básicas como:  Es eso que te hace recordar momentos.  Otros repitieron frases hechas: “la grandeza radica en la historia que te transmite”, y aunque son respuestas directas y sencillas nunca me han satisfecho, porque busco siempre busqué algo medible, no subjetivo.

Cuando hablamos de vino, hablamos de una bebida con 7 mil años de historia, más de 600 uvas y un interminable número de regiones que lo producen.

Y al fin, luego de muchos andares encontré de manera fortuita, a una persona que me dijo  las 6 cosas que definen la grandeza en un vino ( si, hasta las enumeró). Es curioso, pero ni siquiera se lo estaba preguntando, es más, ni siquiera lo tenía frente a mi grabadora, de hecho, este personaje estaba en New York, dándonos una clase de riesling vía Zoom.

Sin más dilación les dejó aquí lo que Paul Grieco, especialista en riesling,  sommelier y dueño del restaurante Terroir en New York, nos compartió una tarde de sábado a 15 almas ávidas de aprender, sobre la grandeza en el vino:

1.- Balance. Sé que todos los que llegaron hasta este punto han escuchado hablar del famoso balance, pues bien, este no es otra cosa de la perfecta armonía entre acidez, alcohol, fruta y todo lo que compone la esctructura del vino. Uno que tiene todos sus elementos sincronizados para bailar como Fred Astaire y Ginger Rogers, está listo para apuntarse a la lista de grandes ganadores.

2. Complejidad.- Que tenga un gran perfil aromático.  Hay vinos que no los resucitas ni con respiración de boca a boca, pero uno que desde que lo sostienes sin llevarlo a nariz ya te está gritando aromas…ese es un vino complejo y que cuando por fin lo llevas a evaluación olfativa te evoca varias columnas de aromas: Frutos, especias, flores, aromas terciarios, balsámicos… tiene un escalón ganado.

Un vino que desde que lo sostienes sin llevarlo a nariz ya te está gritando aromas…ese es un vino complejo

3.- Poseer Terroir. Es el vino que le da voz al lugar de donde viene y que representa uno de estos 4 suelos premium: Cálcáreo, granito, quisto, basáltico., que no tiene concentración, que no oculte su identidad con demasiada madera, y que el enólogo le permita representar su carácter sin involucrar filias personales.

4.-Delicado.– Es curioso pero aquel vino que es delicado posee poder, un poder que tienen la capacidad de inundarte el paladar y quedarse ahí para continuar hablándote de lo que tiene guardado para ti por muchos segundos. El gusto de un vino que permanece mientas sigues en la charla que te hizo abrirlo es un vino poderoso y por tanto delicado.

5.- Habilidad para envejecer. Hoy en día el 90% del vino está hecho para consumirse joven , por lo que los procesos no son tan meticulosos en la mayoría de las bodegas, pero aquél que tiene calidad porque el viñedo es más viejo, y los procesos están más cuidados, ese vino tendrá un potencial de guarda que te permitirá degustarlo hasta 18 años después y aún así, continuará manteniendo su señorío y perfil organoléptico, que fue precisamente lo que que me sucedió a mí con un Matarromera Reserva 2005 que tenían abandonado en una casa que visité. El dueño no tomaba vino, y me lo regaló. Cuando lo destapé estaba en perfectas condiciones. Sigo creyendo con fervor que este vino me estaba esperando para ser descorchado.

6.- Ser delicioso.  Si un vino te impide pasar a la segunda copa, ese vino ya no es delicioso, precisamente porque incumple con el punto número uno, puede ser demasiado ácido, demasiado dulce (sin ser vino de postre, claro) faltarle añejamiento

Si un vino te impide pasar a la segunda copa, ese vino ya no es delicioso,

(una vez fui a la presentación de un vino y un sommelier amigo mío, dijo, “este vino está verde”) lo que significaba que aún le hacía falta envejecimiento en botella.  No hace falta decir que ni la primera copa se terminó.

Yo debo decir que con base en estos criterios no he localizado muchos vinos grandiosos, porque apenas comienzo mi evaluación metodológica, de lo que estoy segura es de no querer abandonar esta ruta llena de espinas que supone aprender a dilucidar entre un vino impresionante y uno sencillo.

Y para ti, amigo del vino, camarada de catas  ¿Qué es la grandeza en un vino?

¡Los leo con entusiasmo!

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