5 aspectos básicos a considerar si quieres ser sommelier

Apuesto que ya se habían dado cuenta pero, ¡ser sommelier en México está de moda! Y para quienes estamos en fuerte contacto con la industria del vino es un claro indicador de que ya nos tomamos en serio, no sólo como productores sino también como consumidores de vino.

Hace 20 años, en nuestro país los taninos sólo estaban reservados para señores de mediana edad con poder adquisitivo, pero hoy, el vino se ha vuelto Don Importante y para muestra basta un botón: Es la tercera bebida predilecta de las llamadas millennials, mujeres que dominan el demográfico y que son autosuficientes económicamente hablando.

Aunado a esto, nuestra industria vinícola ha invertido fuertemente en infraestructura y capital humano para ofrecernos importantes propuestas de las once regiones vinícolas en México, con Baja California a la cabeza por supuesto.

Es por estos aspectos y varios más (que no son objeto de este texto) que han surgido decenas de escuelas y cursos para estudiar sumillería, y creo que ya habemos más personas estudiando esto que OXXO´s.

Y los que faltan…porque todos los días leo preguntas en redes sociales tipo: ¿Dónde puedo tomar un curso para ser sommelier?”. ¡Ah, inocente paloma! El problema real no es encontrar dónde estudiar. El asunto medular es saber si cumples con estos cinco aspectos que a continuación voy a enumerar y de los que si tachas al menos 3, muy probablemente debes considerar estudiar cualquier otra cosa.

1.- Pasión

Vaya, esto podría ser de lógica básica, pero muchos hacen sus pininos en la industria creyendo que es una cosa sofisticada que involucra sólo levantar la copa olerla y decir: “Tiene aromas a frutos rojos” ¡Error! Debes querer explorar las entrañas mismas de esta polifacética bebida, estudiar su historia, memorizar su código genético. Si vas a ser sommelier de “medio pelo” mejor no gastes más 20 mil pesos en un curso aceptable, hazle un favor a tus bolsillos y a esas inocentes copas que van a ser mal valoradas y descritas.

2.- Tiempo

Los grandes sommeliers no se cansan de decirlo, esto es un modo de vida, si no vas a poder con el toro, mejor no te vistas de luces. En el curso que estoy tomando estábamos poco más de 20 personas, y mi compañera favorita (me encantaba como se vestía y como se expresaba, con voz aterciopelada y muy tranquila) tenía dos hijos pequeños y en sábado se le complicaba muchísimo asistir a las clases. A pesar de que lo veía venir, no lo creí cuando desertó a los 4 meses y de cuatro exámenes reprobó dos. Su historia se repitió con al menos la mitad del salón. Pregúntenme cuántos somos ahora…. Y todos tenemos trabajo que nos impide dedicarle el tiempo suficiente a esto (debo decir que no puedo descartar por ningún motivo ser yo la siguiente que transite por el camino de la deserción). En la casa del jabonero quién no cae, resbala.

3.- Resistencia

Este es un mundo lleno de camarillas (como en todos los sectores) y por lo mismo, existe un poco la tendencia a sutiles luchas de poder, de territorio y de conocimiento entre los stars, superstars y supernovas, así que, o te unes a algún Club de Toby que te arrope o te vuelves entrepreneur y formas tu propia empresa de catas, o te quedas en un trabajo mal pagado en cualquier Soriana, mientras resistes y encuentras acomodo en algún restaurante de mediano calibre en donde los sueldos pueden estar en 12 mil pesos más propinas y 30 mil el mejor pagado.

4.- Originalidad.

Controversia por lo estructurado y repetitivo del guión de cata hay mucha. En un mundo dónde todos creen ser maestros (emites una opinión y te descalifican) cuando la enseñanza literalmente nunca se termina, debes tener un valor agregado. Tampoco digo que hagas una cata “standupera” o que vayas a Association de la Sommellerie Internationale a decir que un vino sabe a Javier Bardem como hice yo en una clase, pero sí debes evocar recuerdos y conceptos que sean fáciles de relacionar para lograr que no sólo el vino, sino la narrativa de la que lo acompañaste, sea parte de la experiencia de quién lo está probando.

5.- Dinero

Llegamos a la hora cuchicuchesca y no por ser el último aspecto es el menos importante. Hoy por hoy, los mejores cursos in-tro-duc-to-rios cuestan mucho dinero, más de 30 mil pesos. Tienes que saber que andarás con dos pesos en la bolsa para pagarte estos estudios. Claro que la otra cara de la moneda es que ya tengas un ingreso alternativo o bien, que seas un virtuoso con memoria fotográfica y puedas quedar becado para estudiar y luego pagarlo todo cuando seas un sommelier destacado, como sucedió con Marcos Flores Presidente de la Asociación de Sommeliers Mexicanos. (Ojo, que no es lo mismo Asociación Mexicana de Sommeliers).

Así las cosas, no la tienes fácil si quieres vivir de esto. Cómo experiencia y para mejorar tu acervo cultural es maravillosa, sobretodo para quienes somos devotos del vino. Además, creo que como habitantes del productor más antiguo de vino de Latinoamérica, tenemos el beber histórico no sólo de aprender sobre vino sino de difundir el nuestro con mayores y mejores herramientas, para no ir por la vida repitiendo como perico indocto : “El mejor vino es el que a ti te gusta”.

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Agradezco a José Luis Umaña el tiempo que se dio para proporcionarme algunos datos para hacer más preciso este texto y a mi compañera Martha.

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